Este cambio en las probabilidades estadísticas contra el amor explica la elevada proporción de divorcios y separaciones en la mayoría de las sociedades tecnológicas. Cuanto más rápido es el ritmo de vida y cuanto más se alarga la duración de ésta, más aumentan aquellas probabilidades. Algo tiene que fallar.
En realidad, algo ha fallado ya: el antiguo afán de permanencia. Millones de hombres y mujeres adoptan, hoy día, una estrategia que les parece sensata y conservadora. En vez de optar por alguna extraña variedad familiar, se casan a la manera convencional, procuran que la cosa «funcione», y cuando los caminos se separan más de lo tolerable se divorcian o se separan. La mayoría busca un nuevo compañero o compañera cuyo nivel de desarrollo sea, en aquel momento, parecido al propio.
Al hacerse las relaciones humanas más transitorias y modulares, la busca del amor adquiere un ritmo más frenético. Pero las expectativas temporales cambian. Como el matrimonio convencional se muestra cada vez más incapaz de proporcionar el prometido amor eterno, podemos prever una franca aceptación pública de losnmatrimonios temporales. En vez de casarse «hasta que la muerte nos separe», las parejas contraerán matrimonio sabiendo desde el principo que lo más probable es
que la relación sea breve.
En realidad, algo ha fallado ya: el antiguo afán de permanencia. Millones de hombres y mujeres adoptan, hoy día, una estrategia que les parece sensata y conservadora. En vez de optar por alguna extraña variedad familiar, se casan a la manera convencional, procuran que la cosa «funcione», y cuando los caminos se separan más de lo tolerable se divorcian o se separan. La mayoría busca un nuevo compañero o compañera cuyo nivel de desarrollo sea, en aquel momento, parecido al propio.
Al hacerse las relaciones humanas más transitorias y modulares, la busca del amor adquiere un ritmo más frenético. Pero las expectativas temporales cambian. Como el matrimonio convencional se muestra cada vez más incapaz de proporcionar el prometido amor eterno, podemos prever una franca aceptación pública de losnmatrimonios temporales. En vez de casarse «hasta que la muerte nos separe», las parejas contraerán matrimonio sabiendo desde el principo que lo más probable es
que la relación sea breve.
Sabrán también que cuando los caminos del marido y de la mujer se hagan demasiado divergentes, cuando se produzca una excesiva discrepancia en las fases de desarrollo, podrán dar por terminado el asunto, sin demasiados trastornos y, quizá, con menos dolor que el que suele acompañar a los divorcios actuales. Y cuando se presente una oportunidad se casarán de nuevo... y de nuevo... y de
nuevo....El matrimonio en serie —conjunto de sucesivos matrimonios temporales— parece hecho a la medida de la Era de la Transitoriedad, en la que todas las relaciones humanas, todos los lazos del hombre con el medio son de duración abreviada. Es un producto natural e inevitable de un orden social en que se alquilan automóviles,se truecan muñecas y se tira la ropa después de usada una sola vez. Es el principal modelo de matrimonio del futuro.
En cierto sentido, el matrimonio en serie constituye ya, en las sociedades tecnológicas, un secreto de familia celosamente guardado. Según el profesor Jessie Bernard, sociólogo de la familia mundialmente conocido, «el matrimonio plural es hoy más corriente en nuestra sociedad que en aquellas que permiten la poligamia;la principal diferencia radica en que nosotros hemos institucionalizado el matrimonio plural en serie o consecutivo, en vez del simultáneo». El hecho de
contraer nuevo matrimonio se ha convertido ya en una práctica tan corriente que,en América, un novio de cada cuatro ha estado anteriormente ante el altar. Es tan corriente, que un empleado de la IBM refiere un curioso incidente de una mujer divorciada que, al llenar una solicitud de empleo, hizo una pausa cuando llegó a la casilla correspondiente al estado civil. Mordió el lápiz reflexionó un momento y, por fin, escribió: «No casada de nuevo.»La transitoriedad afecta necesariamente a las esperanzas de duración con que las personas abordan las nuevas situaciones. Aunque pueden desear una relación permanente, algo les dice en su interior que esto es un lujo sumamente improbable.

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