viernes, 17 de junio de 2016

Familia Comunitaria y Papaito Homosexuales


Una alternativa completamente distinta es la familia comunitaria. Como la transitoriedad hace aumentar la soledad y la alienación en la sociedad, podemos prever crecientes experimentos con varias formas de matrimonio de grupo. La unión de varios adultos y niños en una sola «familia» es una especie de póliza de seguro contra el aislamiento. Aunque uno o dos miembros abandonen el hogar,quedan los otros para ayudarse mutuamente. Empiezan ya a surgir comunidades de esta clase, inspiradas en los modelos descritos por el psicólogo B. F. Skinner (8),en Walden Two, y por el novelista Robert Rimmer, en The Harrad Experiment andnProposition 31. En esta última obra, Rimmer propone seriamente la legalización de una «familia comunitaria», en la que un número de tres a seis adultos adoptarían un solo apellido, vivirían y criarían a los hijos en común, y estarían jurídicamente reconocidos para gozar de ciertas ventajas económicas y fiscales.


Según algunos observadores, cientos de comunidades de esta clase, disimuladas o no, salpican ya el mapa de América. Y no todas ellas, ni mucho menos, están formadas por jóvenes o por hippies. Algunas están organizadas con fines específicos, como el grupo, subvencionado en secreto por tres institutos de la Costa Este, que asumió como función el asesoramiento de los estudiantes novatos y su orientación para la vida en el campus. Los fines pueden ser sociales, religiosos,políticos o incluso recreativos. Así, podremos ver muy pronto, si es que no existen ya, familias comunitarias de aficionados al «surf» en las playas de California o del sur de Francia. Veremos surgir comunidades fundadas en doctrinas políticas y creencias religiosas. En Dinamarca, se presentó al Folketing (Parlamento) un proyecto de ley sobre matrimonios de grupo. Aunque su aprobación no es inminente, el solo hecho de su presentación es un símbolo significativo de cambio.


En Chicago, 250 adultos y niños viven ya juntos una vida «conventual de estilo familiar», bajo los auspicios de una nueva organización religiosa que crece rápidamente: el «Instituto Ecuménico». Los miembros comparten la misma morada y cocina, comen juntos, practican el culto, cuidan a los niños en comunidad y hacen fondo común con sus ingresos. Al menos 60.000 personas han seguido cursos en el «I.E.», y comunidades similares han proliferado en Atlanta, Boston, Los Angeles y otras ciudades. «Está surgiendo un mundo completamente nuevo —dice el profesor Joseph W. Mathews, líder del "Instituto Ecuménico"— (9), pero la gente sigue comportándose en términos del viejo. Nosotros queremos reeducarla y darle los instrumentos para construir un nuevo contexto social.»

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