Pero, ¿importa todo esto? Algunos sostienen que, mientras avancemos hacia una homogeneidad cultural o espiritual, la diversidad del medio material es insignificante. «Lo que cuenta es lo de dentro», dicen, parafraseando un anuncio de una conocida marca de cigarrillos.
Esta opinión subestima gravemente la importancia de los bienes materiales como expresión simbólica de las diferencias de la personalidad humana, y niega tontamente la relación entre los medios exterior e interior. Los que temen la standardización de los seres humanos deberían acoger calurosamente la
desestandarización de los artículos. Pues al aumentar la diversidad de artículos al alcance del hombre incrementamos las probabilidades matemáticas de diferencias en el actual sistema de vida.
Más importante es, empero, la premisa de que avanzamos hacia una homogeneidad cultural, pues si observamos esto atentamente nos convenceremos de lo contrario.Decir esto puede ser impopular, pero lo cierto es que avanzamos rápidamente hacia la fragmentación y la diversidad no sólo de la producción material, sino también del arte, la educación y la cultura de las masas.
Una prueba sumamente reveladora de la diversidad cultural en cualquier sociedad instruida la tenemos en el número de libros diferentes que se publican por millón de habitantes. "Cuanto más similares sean los gustos del público, menos títulos se publicarán por millón de habitantes; cuanto más diferentes sean aquellos gustos,mayor será el número de títulos. El aumento o disminución de esta cifra, en un período de tiempo dado, constituye una clave importante para determinar la dirección del cambio cultural en la sociedad. Este razonamiento se advierte en un estudio publicado por la UNESCO sebre las tendencias mundiales en la producción de libros. Dirigido por Robert Escarpit, director del «Centro de Sociología de la Literatura» de la Universidad de Burdeos, demostró elocuentemente una poderosa desviación internacional hacia la desestandarización cultural.
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