viernes, 17 de junio de 2016

Diseñe Su «MUSTANG»



Nadie que haya viajado por Europa o los Estados Unidos puede dejar de sentirse impresionado por la similitud arquitectónica de todas las estaciones de gasolina o todos los aeropuertos. Cualquiera que apetece una bebida no alcohólica descubrirá que un frasco de «Coca-Cola» ,es casi idéntico al de otra marca.Consecuencia clara de las técnicas de producción masiva, la uniformidad de ciertos aspectos de nuestro medio físico ha indignado desde hace tiempo a los intelectuales. Algunos censuran la «hiltonización» de nuestros hoteles; otros lanzan la acusación de que estamos homogeneizando toda la raza humana.

Ciertamente, sería difícil negar que el industrialismo ha tenido un efecto nivelador. Nuestra capacidad de producir millones de unidades casi idénticas es el logro supremo de la era industrial. Así, cuando los intelectuales se lamentan de la uniformidad de nuestros bienes materiales reflejan exactamente el estado de cosas bajo el industrialismo.Sin embargo, revelan al propio tiempo una singular ignorancia sobre la naturaleza del superindustrialismo. Al fijar la atención en lo que era la sociedad, no ven lo que rápidamente se avecina. Pues la sociedad del futuro no brindará una corriente restringida y estandarizada de artículos, sino la mayor variedad de cosas y servicios desestandarizados que jamás se haya visto en la sociedad. No caminamos hacia una mayor extensión de la standardización material, sino hacia su negación dialéctica.

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