La revolución superindustrial relegará a los archivos de la ignorancia a la mayoría de los que hoy creen en la democracia y en el futuro de la opción humana.
En las sociedades tecnológicas existe actualmente un acuerdo casi absoluto sobre el futuro de la libertad. La máxima opción individual es considerada como el ideal democrático. Sin embargo, la mayoría de los escritores vaticinan que nos alejaremos cada vez más de este ideal. Nos ofrecen un oscuro panorama del futuro,donde las personas aparecen como criaturas-consumidoras casi mecánicas,rodeadas de artículos standard, educadas en escuelas standard, alimentadas con una cultura standard y obligadas a adoptar estilos de vida standard.
Como era de esperar, estas predicciones han provocado una generación de tecnófobos y de enemigos del futuro. Uno de los más destacados es un místico religioso francés, Jacques Ellul, cuyos libros gozan de gran popularidad. Según Ellul(1), el hombre era más libre en el pasado, cuando «tenía verdadera posibilidad de opción». En cambio, hoy, «el ser humano ha dejado de ser, en todos los aspectos,agente de elección». Y refiriéndose al futuro, declara: «En el futuro, el hombre se verá ostensiblemente reducido al papel de un aparato de grabación.» Privado de opción, será un sujeto pasivo, no activo. Vivirá, advierte Ellul, en un Estado totalitario gobernado por una Gestapo de guante blanco.
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